
Siempre hay una jornada fuera de serie en que una logra sentirse serena pero está lejos de ser una canonjía ya que la serenidad no es el mejor de los estados posibles e imposibles hoy por ejemplo tomo distancia con respecto a las cosas y a mi misma y no por eso echo al olvido qué joda era qué bueno era estar adentro del entrevero después de todo la famosa serenidad es una isla autorizada como nó y legal aunque rodeada inexorablemente por emociones clandestinas todavía me siento un poco incómoda en mis primicias de serena como quien entra en un traje nuevo que tiene bajas las hombreras
pero el cuerpo y el alma son animalitos de costumbres mañana la incomodida será menor y en pocos días me habré habituado a estar serena
eso me llena a veces de alegría es claro que se trata de una alegría serena y en consecuencia una no sale a dar abrazos ni pega gritos ni le canta al cielo a lo sumo archiva caricias y otros prólogos por estricto orden cronológico
también llega a invadirme el desconsuelo pero se trata de un sereno desconsuelo y por lo tanto nadie solloza ni dice mierda ni putea
sencillamente como un modesto mago de rojo circo de domingo o de feria
tomo los naipes del amor los bajajo con parsimonia y en las narices del viejo público que es como hacerlo en mis narices mágicamente los transformo en nuevos naipes de amistad
lo único extraño viene a la noche pues se presume que un sereno ha de dormir serenamente pero yo paso horas y horas mirando el techo
o sea que
no sé hasta cuando estaré sereno porque la calma ya no da abasto
hay que confiar y yo confio que no hay mal que dure cien años

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